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  • "La alegría de vivir"
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Artículo 10.- LOS ANIMALES

Estimado amigo, el otro día estaba viendo un documental de animales salvajes, y, ¡qué dolor!, pensar que se comían unos a otros, por culpa del pecado original. Dios los había creado magníficos, dóciles, al cuidado del hombre, a su servicio, y después de la Tragedia, de la desobediencia, después de pecar, cómo cambió todo. Un cervatillo era comido por un león, que también se comió una jirafa; y todos los animales viviendo con miedo, siempre acechados por otros, de los cuales son su alimento. Todo esto lo hizo el hombre, ¡qué horror! No pude seguir viendo el vídeo, me sentía culpable de su ferocidad, porque yo sé, que también hubiera pecado, como hicieron Adán y Eva, porque tantas veces he caído en la mala tentación, otras no, otras las he vencido, pero sé que yo hubiera caído en la tentación que Eva tuvo por el demonio, porque si ella, siendo creada de las mismas manos de Dios, habiendo recibido sus caricias, esculpida con las yemas de los dedos de Dios, besada por su hálito, el hálito de Dios Padre, que da vida, y hasta que no nos abandona, vivimos… Sí, hubiera sido tan desgraciada como Eva, estoy segura; pobrecita Eva, qué tonta fue.

Así de tontos somos los pecadores, pero Dios tiene esperanza, volvió a crear a una mujer Bella, llena de Gracia; volvió a probar suerte, y tuvo la dicha de ser correspondido por la Virgen María. Oh Madre Santa, oh Madre mía, cómo no puedo amarte, si eres la llena de Gracia, la que trajo al Salvador al mundo, la heroína de mi vida.

El pecado de Adán y Eva, no sólo trajo las consecuencias de que los animales se comieran unos a otros, sino que las personas se matasen unas a otras, como Caín mató a Abel. Las consecuencias de la bondad de la Santísima Virgen María, trajo la paz en medio de la tormenta, esa paz que nos dio Dios, Jesús, cuando subiendo al cielo, dijo: “Mi paz os doy”.

Amigo, gracias, te quiero mucho.

Siempre adelante con la fe.

María Durán de Bellido

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