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  • "La alegría de vivir"
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Artículo 3.- LA BUENA COMPAÑÍA

Estimado amigo, todos esperan de ti y de mí, que seamos esa buena compañía que todos queremos encontrarnos; y ¡qué alegría!, es realmente una alegría, ser motivo de buena compañía. No es que se tenga que hablar mucho, a veces es tan lindo estar al lado de los demás, y estar, estar allí, con una presencia de paz, haciendo lo que debes hacer, haciendo tus labores, cumpliendo con tus responsabilidades, llevando la paz, esa paz de hacer un trabajo bien hecho, hecho siempre, ofreciéndoselo a Dios para que se alegre de confiar en uno. A mí, no sé a ti, pero a mí me enternece saber que Dios confía en mí, se fía de mí, y espera que cumpla con mi deber. ¿Cómo puedo decepcionar a Dios, que tanto me ama?; realmente, si se decepciona de mí, que sea sin darme yo cuenta, pero que no se decepcione porque quiera yo, ni tú, decepcionarlo.

Una vida cristiana, pienso que es vivir la vida por y para Cristo. 

Tienes paz cuando estás al lado de una persona que no critica, que todo lo ve con la esperanza de que Dios puede remediarlo todo, si se lo pedimos; es normal que vivamos siempre en la presencia de Dios, porque continuamente tenemos que estar pidiéndole cosas, para que nos ayude, a nosotros o a los demás.

Esa compañía que todos queremos, tenemos que serla también nosotros, tú y yo.

Que nadie se sienta solo cuando esté a nuestro lado, no porque hablemos mucho o poco, sino porque se sienta comprendido, aceptado, valorado, como cada uno quiere sentirse; y cuando alguien te lo hace sentir, estás tan bien, que la vida parece maravillosa, y es que la vida no es para vivirla en solitario, sino para ser solidarios.

Seguro que tú puedes ser una buena compañía para quién halles en tu vida, sea por un momento, por corto tiempo, sea para compartir toda tu vida entera.

¡Ten la alegría de la buena compañía!

Te quiero mucho.

Gracias amigo.

Siempre adelante con la fe.

María Durán de Bellido

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