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  • "La alegría de vivir"
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Artículo 8.- DIOS EXISTE DESDE SIEMPRE

Estimado amigo, esta vida terrenal nos limita, tantas veces, el pensamiento, y a muchos les cuesta creer que Dios existe desde siempre, y sin embargo, así es; Dios existe desde siempre, nadie le hizo, ni nadie le destruirá. Y lo maravilloso de todo, es que tuvo un plan, el magnífico plan de crear al hombre, de prepararle el Paraíso para que fuera feliz eternamente en él, junto a las aves y todo tipo de animales, junto a la vegetación y los minerales, con todo lo que creó y puso a disposición del hombre. De esta realidad, tantos se olvidan, muchos se olvidan del Paraíso, sí, y tantos critican las penas que hay en la tierra, que son consecuencia de la desobediencia del hombre, de la persona, ante la petición de Dios de que libremente le obedecieran en todo, absteniéndose de comer del árbol del bien y del mal. Pocos recuerdan esta desobediencia, que ya avisó Dios de que tenían que obedecerle, y muchos critican el dolor y el sufrimiento que acontece después del primer pecado, del pecado original.

Creo que tendríamos que pensar más en el Paraíso, que es lo primero que creó Dios para nosotros; Él quería una vida eterna, una vida para siempre, ¡feliz!, ¡con paz!, sin guerras, ni odios, sin maldad, ¡todos buenos!, sin tener enfermedades, sin dolor, sin muerte; sino teniendo, todos y cada uno, una vida sana, feliz y eterna, en el Paraíso. Él, Dios, no quería que muriésemos, no estaba en sus planes, pero sí que está en sus planes, y estaba en sus planes, que fuéramos libres, y somos libres. ¿Por qué no le obedecieron nuestros primeros padres? Ahora todos pagamos por esta desobediencia. Pero vino Jesucristo y pagó, Dios mismo, por el pecado de cada uno de nosotros, tú, yo, todos, por esto, te digo, amigo, que estamos salvados, los que creemos y obedecemos, porque hay que obedecer a Dios, esta es la condición de siempre, la puso Dios en el Paraíso, y sigue estando vigente, ¡hay que obedecer a la voluntad de Dios para conseguir el premio del Reino de los Cielos!, ¡el Paraíso! ¿Es tan difícil de entender esto, amigo mío?, por favor, piénsalo y disfruta de tu fe; ¡es maravillosa!

Cumplamos los diez mandamientos, ¡vivamos en Gracia de Dios! Obedezcamos a su Ley, la Ley de Dios, ¡los diez mandamientos! Seamos de su Pueblo, de este Pueblo que tiene Alianza con Dios, esta Alianza que Jesucristo amplió a todos, no sólo a los judíos, sino a todos los que quieran salvarse, a todos los que quieran obedecer a Dios. Sí, a ti, a mí, a todos.

Ahora experimentamos que morimos, ahora vivimos el sufrimiento, el dolor del sufrimiento por la imperfección en los actos malos de los hombres malos, también de los hombres, de las personas necias, de éstas que hacen las cosas, no por maldad, sino, tantas veces, por hacer lo que hacen los demás, por lo que creen que deben hacer, sin tener en cuenta lo que Dios quiere que se haga; y la consecuencia de no hacer las cosas bien, como quiere Dios, sea por maldad o necedad, siempre es un mal, siempre sale un mal que perjudica al hombre, al planeta tierra.

Pero Dios, amándonos tanto, decidió una estrategia fantástica, que Él mismo vendría al mundo y cargaría con los pecados de todo el mundo, con las desobediencias de todo el mundo, siendo Él obediente a Dios Padre; porque sí, hablo de Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios, que con el poder de Dios entró en el vientre de la Virgen María y empezó a existir y existió como Hijo de Dios y de la Virgen, esto es maravilloso, esto es nuestra fe, esto es fantástico, porque, amigo, ¡estamos salvados!, hay un Cristo en la Cruz, hay un Cristo resucitado, hay un Cristo que subió al Cielo a prepararnos la nueva morada, el nuevo Paraíso para los que obedecen en la tierra a Dios que está en el Cielo. La palabra clave es obediencia, la palabra maravillosa es Jesucristo, la palabra magnífica es María, la palabra que necesitas saber es Eucaristía.

Te quiero mucho.

Gracias amigo.

Siempre adelante con la fe.

María Durán de Bellido

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